
Introducción
Cuando hablamos de estilos relacionales, solemos pensar que se trata de etiquetas fijas. Pero, en realidad, son estrategias aprendidas para gestionar la cercanía, la incertidumbre y el miedo al rechazo. El apego ansioso y el apego evitativo no son defectos de personalidad: son intentos de resolver cómo conectar sin sentirnos vulnerables en exceso.
Desde la psicología basada en evidencia (TCC y DBT), estos patrones se comprenden como respuestas adaptativas que necesitan ser observadas, no castigadas. Reconocerlos es el primer paso para flexibilizar la forma en que nos relacionamos.
Qué es el apego ansioso
Las personas con apego ansioso suelen interpretar señales ambiguas como signos de distancia o abandono. Esto activa un sistema de alerta emocional que lleva a:
- buscar cercanía inmediata,
- preocuparse por la estabilidad del vínculo,
- analizar excesivamente los gestos y silencios,
- anticipar rechazo aun sin evidencia concreta.
Estas reacciones no aparecen por capricho. Son respuestas aprendidas cuando la disponibilidad emocional de las figuras de apego, padres u otras personas significativas, era intermitente: a veces presente, a veces no. La persona se vuelve hipersensible a la posibilidad de perder la conexión.
Qué es el apego evitativo
Las personas con apego evitativo aprendieron a gestionar la vulnerabilidad mediante distancia emocional. No porque no quieran vincularse, sino porque la intimidad se percibe como una amenaza a la autonomía.
Sus estrategias suelen incluir:
- minimizar necesidades,
- priorizar el autocontrol,
- evitar conversaciones emocionales profundas,
- desconectarse cuando sienten presión afectiva.
Este estilo surge frecuentemente en contextos donde mostrar emociones no era seguro o recibía poca respuesta. Por lo tanto, la autosuficiencia se convierte en un refugio.
Patrones que se refuerzan a sí mismos
Tanto el apego ansioso como el evitativo generan ciclos que se autoalimentan:
- El ansioso busca más cercanía → el evitativo se siente invadido → toma distancia → esto activa aún más la ansiedad del otro.
- El evitativo pide espacio emocional → el ansioso interpreta distancia como amenaza → aumenta la demanda emocional → esto refuerza la evitación.
Cómo reconocer tus patrones sin juzgarte
La TCC propone observar pensamientos y conductas como fenómenos, no como identidades. La DBT añade estrategias de regulación emocional para gestionar mejor los estados de reactividad emocional intensos y desagradables.
Tres pasos que ayudan:
- Nombrar lo que está pasando
Ejemplo: “Estoy activando mi patrón de apego ansioso porque interpreto este silencio como abandono”.
Nombrar reduce la fusión emocional.
- Distinguir entre pensamientos y la realidad
Preguntarte:
- ¿Tengo datos?
- ¿O estoy anticipando desde experiencias pasadas?
En DBT se llama “modo mente sabia”: integrar emoción y razón para responder de forma más flexible.
- Observar tus estrategias habituales
- ¿Buscas confirmación constante?
- ¿Te desconectas cuando sientes presión?
- ¿Te cuesta pedir lo que necesitas?
- ¿Tiendes a asumir que la otra persona piensa igual que tú?
Estas conductas no definen quién eres, solo indican cómo has aprendido a protegerte.
Cómo flexibilizar tu estilo relacional
Para el apego ansioso
- Practicar pausas antes de responder impulsivamente.
- Pedir claridad emocional sin culpar: “Cuando no entiendo lo que pasa, me inquieto. ¿Podemos hablarlo?”.
- Diferenciar vulnerabilidad de urgencia.
- Entrenar tolerancia a la incertidumbre.
Para el apego evitativo
- Practicar expresar necesidades en dosis pequeñas.
- Tolerar momentos de intimidad sin interpretarlos como pérdida de control.
- Notar cuándo surge la tendencia a desconectar y quedarte un poco más presente.
- Ampliar el rango emocional sin presión.
Ejercicio práctico para identificar tu estilo
Durante 7 días registra:
- Situaciones que activan malestar relacional.
- Pensamientos automáticos.
- Conductas que realizas para “protegerte”.
- Qué emoción buscabas regular.
Este registro, repetido, te muestra un patrón claro sin necesidad de juzgarlo. La evidencia es la herramienta más poderosa para cambiar.
Conclusión
Reconocer tus estilos relacionales es entenderte. El objetivo no es “eliminar” un patrón, sino ampliar tu capacidad de responder de forma más flexible y segura. La psicología del apego nos recuerda que todos buscamos lo mismo: sentirnos conectados sin perdernos a nosotros mismos.
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Referencias
- Bowlby, J. (1969/1982). Attachment and Loss: Vol. 1. Attachment. Basic Books.
- Ainsworth, M. et al. (1978). Patterns of Attachment. Erlbaum.
- Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in Adulthood. Guilford Press.
- Beck, J. (2011). Cognitive Behavior Therapy: Basics and Beyond. Guilford Press.
- Linehan, M. (2014). DBT Skills Training Manual. Guilford Press.
- APA (2023). Adult attachment styles and interpersonal functioning.
- WHO (2020). Mental health and relational wellbeing.







