Las emociones intensas tienen algo en común: hacen que parezca que solo hay dos opciones. O te dejas arrastrar por ellas o las bloqueas. Explotar o contener. Reaccionar o desconectarse. Ninguna de las dos funciona bien a largo plazo. La primera genera consecuencias que luego hay que reparar. La segunda acumula tensión que termina apareciendo […]







