El trastorno de ansiedad social se caracteriza por un miedo o ansiedad a las situaciones sociales en las que una persona puede ser analizada por los demás. Las situaciones sociales que producen ansiedad pueden ser interacciones personales como son, iniciar o mantener conversaciones, recibir cumplidos, expresar opiniones personales; o pueden ser actividades que la persona tiene que llevar a cabo frente a los demás, como hablar, escribir o comer en público.
Cuando la persona con este trastorno se expone a situaciones sociales, suele presentar síntomas físicos de ansiedad como palpitaciones, temblores, rubor, sofocos, sudor, sentir un nudo en la garganta o mareos (1,2). El individuo con ansiedad social teme actuar o mostrarse de una determinada manera, así como manifestar síntomas de ansiedad que puedan ser evaluados negativamente por los demás (rubor, temblores, sudoración, tartamudear, o no poder mantener la mirada). Algunas personas, también pueden tener miedo a ofender a los demás y en consecuencia, a ser rechazados (1).
Las personas con ansiedad social tienden a evitar situaciones o actividades en las que se sienten más inseguras por los síntomas de ansiedad. Así, una persona con miedo al temblor de manos puede evitar beber, comer, escribir o señalar en público; una persona con miedo a la sudoración puede evitar dar la mano o comer alimentos picantes; y una persona con miedo a sonrojarse puede evitar actuar en público, las luces brillantes o la discusión de temas íntimos. Algunas personas temen y evitan orinar en los baños públicos cuando están presentes otras personas.
Las situaciones sociales pueden provocar ansiedad anticipatoria, es decir, la ansiedad que aparece cuando se piensa en situaciones futuras (p. ej., preocuparse cada día durante las semanas anteriores a asistir a un evento social, ensayar diálogos de forma imaginaria durante los días previos). Para ser diagnosticado un trastorno de ansiedad social, la duración del problema debe ser de al menos 6 meses. El miedo, la ansiedad y la evitación deben interferir significativamente con la rutina normal de la persona, afectando su trabajo, sus actividades académicas o sus relaciones sociales (1).
El trastorno de ansiedad social es muy frecuente, aproximadamente el 13% de la población lo padece en algún momento. La edad en la que suele aparecer es en torno a los 15 años y es poco frecuente que surja después de los 25 (3). Entre los factores de riesgo para desarrollar un trastorno de ansiedad social se encuentran algunos rasgos de personalidad como la inhibición conductual o el miedo a la evaluación negativa. Por otro lado, factores ambientales como la educación o el modelado por parte de los padres pueden propiciar la aparición de la ansiedad social. Además, las experiencias adversas vividas durante la infancia o adolescencia (p. ej. maltrato, bulling), pueden aumentar las probabilidades de que se produzca este trastorno. Por último, hay una predisposición genética a desarrollar ansiedad social, ya que las personas con antecedentes familiares tienen entre dos y seis veces más probabilidades de presentar este trastorno (1,2).
El tratamiento de la ansiedad social puede hacerse por medio de terapia farmacológica (antidepresivos y/o ansiolíticos) o terapia psicológica de tipo cognitivo conductual. Actualmente, la terapia cognitivo conductual es el tratamiento más eficaz para el trastorno de ansiedad social. Los objetivos de este tipo de terapia son disminuir la activación fisiológica (p. ej. palpitaciones, sudor, rubor, etc.), corregir los pensamientos disfuncionales (p. ej. pensarán que soy débil, raro, estúpido, aburrido, torpe, sucio o desagradable) y mejorar las habilidades sociales. Para ello, se utilizan diversas técnicas de terapia cognitivo conductual como son la exposición en vivo, la desensibilización sistemática, el entrenamiento en habilidades sociales y la reestructuración cognitiva (4-6).
Referencias
1. American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 5th Edition. Arlington, VA: Authors, 2013.
2. García López, J. Tratando…..Trastorno de ansiedad social. Madrid: Pirámide, 2013.
3. Kessler RC, Chiu WT, Demler O, Walters EE. Prevalence, severity, and comorbidity of twelve-month DSM-IV disorders in the National Comorbidity Survey Replication (NCS-R). Archives of General Psychiatry, 2005 Jun;62(6):617-27.
4. Fullana MA, Fernández de la Cruz L, Bulbena A, Toro J. [Efficacy of cognitive-behavior therapy for mental disorders]. Med Clin (Barc) [Internet]. 2012 Mar 3 [cited 2014 Apr 28];138(5):215–9.
5. Ost L-G. Cognitive behavior therapy for anxiety disorders: 40 years of progress. Nord J Psychiatry [Internet]. 2008 Jan [cited 2014 Apr 28];62 Suppl 4(2):5–10.
6. Salaberría, K. y Echeburúa, E. Fobia social. En Vallejo Pareja, M.A. Manual de terapia de conducta. Madrid: Dykinson, 1998.
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